25.11.06

Scoop


Juan Pablo Valero


"No hay que tomarse la vida en serio, porque de ella jamás saldrás vivo" es una frase que reina en los comentarios entre amigos, en publicaciones de diferentes naturalezas y en la nueva producción de Woody Allen "Scoop".
Woody Allen se aleja de su querido Manhattan y repite en la capital inglesa, esta vez con una óptica bastante ligera, donde el pensamiento estadounidense e inglés se topa en las largas charlas de la aristocracia de esas latitudes y se mezclan en las cartas de un mago a punto de jubilación.
El director esta vez apuesta por explicaciones poco convincentes para sostener los elementos de su historia, a tal punto que algunas de ellas pueden compararse con las que se ven en los largometrajes para adolescentes "made in Hollywood".
A pesar de este cambio, Allen no renuncia a su gran sentido del humor y demuestra con creces que hasta en una producción de esa talla puede salir bien parado, porque sin el mayor de sus esfuerzos pudo hacer una cinta para pasar el rato, reirse y comer cotufas en cualquier sala del país, sin que eso represente una mala inversión para el bolsillo del cinéfilo criollo.
El director repite a la protagonista Scarlett Johansson, quien da vida a Sondra Pranski, una estudiante de periodismo que busca la razón de su futura profesión en tierras foráneas, sin saber que en un acto de magia la muerte le cambiaría la vida.
Woody Allen interpreta a Sidney Waterman, un mago conocido como "Splendini", quien está viviendo al día con sus trucos y su habilidad de sacar conejos y excusas del sombrero o de cualquier parte, según sea el caso.
En una de sus rutinas llama a Sondra que estaba en la audiencia en uno de sus actos y la invita a pasar a su caja "desmaterializadora", donde la haría desaparecer ante la mirada de los espectadores. En esta acción la bella chica se encuentra cara a cara con el fantasma del recién fallecido Joe Strombel, un periodista famoso por su agudo sentido de la noticia y en ese lugar revela su última primicia que convierte a un prominente miembro de la sociedad en el principal sospechoso de ser el "asesino del tarot".
El espíritu del reportero escapó de la barca de la muerte para contar lo que sería su última noticia de primera plana. En su afán para lograr esta meta, Strombel se le aparece a Sydney y lo convence para ayudar a su amiga a conseguir la primicia del siglo.
Este par decide vestirse en otras pieles y disfrazan con ellas su simplicidad y se hacen pasar como empresarios americanos e irónicamente se convierten en la sensación del jet set londinense.
Mientras tanto, el presunto asesino (Hugh Jackman) pone los ojos en Sondra y ella le devuelve la atención, creando un sentimiento entre ambos que pone en peligro la investigación de esta aspirante del periodismo y generará muchas situaciones extrañas pero cargadas de comicidad.
En Internet, muchos de los amantes del cine de Allen han arremetido contra la falta de complejidad de la cinta pero han coincidido con el toque genial de la comedia; en su mayoría han aceptado esta producción como el lujo que se puede dar este director de hacer algo "Light" y escapar de si mismo, logrando en este intento la creación de una cinta que genera risas a un nivel superior que los estrenos que se vendieron al público con la promesa de divertir a la audiencia, cuando en realidad era un drama fastidioso. Véase "Click".
Algo genial de esta cinta, es el enfoque se que le da a la muerte, donde un grupo de difuntos comentan una variedad de temas sin preocupaciones de ninguna especie, concientes de que ahora tienen todo el tiempo del mundo para perderlo.
Ellos son trasportados en una barca capitaneada por la muerte la cual se viste de su traje clásico de monje oscuro con una hoz en su mano derecha y se deja burlar por sus tripulantes una y otra vez, debido a la tranquilidad de su empleo y a la realidad que tarde o temprano cualquier evasor regresará como un corderito a sus manos seniles.
Luego de la tormenta viene la calma y Woody Allen demuestra que después de regresar a lo grande con "Match Point" se puede crear un clásico de la nada.

18.11.06

El asesinato de...


Juan Pablo Valerocinemacaleidoscopio@gmail.comUn día de furia puede cambiar muchas cosas en el mundo. Eso está tristemente demostrado en muchos hechos lamentables en la historia de la humanidad donde la constante ha sido el malestar de una persona y las consecuencias que han sido pagadas por un colectivo inocente.
"El asesinato de Richard Nixon" marca uno de esos sucesos tan comunes en la historia actual de los Estados Unidos porque narra un episodio desconocido y muy trágico de uno de los muchos seres humanos que se han dispuesto a matar al presidente americano.
Sean Penn interpreta magistralmente a Samuel J. Bicke, una de esas personas que transitan toda su vida por la senda del fracaso y que esconden sus penurias en unos rebuscados idealismos que disfrazan sus caídas ante todos los que le rodean.
Samuel terminó su vida como la vivió ya que en el año de 1974 intentó asesinar a Richard Nixon y su acción quedó en la historia como una de las más patéticas, a tal punto, que días después se conoció la verdad de sus intenciones, las cuales quedaron relegadas en los medios de comunicación por los escándalos de su objetivo principal.
Penn se luce en su papel y eclipsa a todos los demás de la cinta, incluyendo la dirección de Niels Mueller, quien no supo controlar el gran peso del actor que protagonizaba su film con las acciones que impulsaron al personaje a tomar la fatídica decisión, haciendo posible que una potencial obra maestra se convirtiera en una buena película para ver, pero más nada.
Al protagonista lo acompañan nada más y nada menos que Naomi Watts (Marie Andersen Bicke), y Don Cheadle (Bonny Simmons), dos actores que completan un "oscarizado" elenco, que irónicamente no tiene el peso que deberían tener, debido a algunos desaciertos en la dirección y la magistral actuación de Penn.
El mérito del director fue conseguir en un recoveco de la historia de los Estados Unidos a un desconocido potencial asesino, quien era mencionado brevemente en sólo un libro sobre las personas que han intentado acabar con la vida de un mandatario, toda una tristeza para la memoria del criminal más paupérrimo del mandato de Nixon.
Una de las cosas más escalofriante de este hecho, considerado como el peor atentado de todos los tiempos, está vinculada con el ataque más mortífero de naturaleza terrorista en la capital del mundo, Nueva York, porque ambos ataques tenían un punto en común, usar un avión comercial como arma en contra de un blanco como la Casa Blanca.
El director intentó calcar a la perfección el fin de la vida de Sam. Para ello se basó en las grabaciones periodísticas de esa jornada, los archivos del FBI y las opiniones de las personas cercanas al infame protagonista.
Lo que se cambió fueron las identidades de los familiares de Samuel J. Bicke, para evitar cualquier problema, debido a que la acción en que se centra este filme está muy relacionada, de alguna manera, con los atentados del 11 de septiembre.
La producción cuenta con los nombres del actor Leonardo Di Caprio y de los directores Alexander Payne y Alfonso Cuarón, quienes aportaron una gran colaboración para la creación de este largometraje, aunque no intervinieron en el producto final y eso, en el caso de los dos últimos, se nota bastante.
A pesar de todos los nombres que figuran en esta lista, lo cierto es que en la boletería americana no se alcanzó siquiera el millón de dólares, aparte de que ha sido destrozada y elogiada por la crítica de ese país, el cual no encontró un consenso para definir esta película.
El centro del asunto puede ser el punto de vista de Sam que quiso manejar el director para la audiencia, porque la constante voz en off del protagonista y las visiones de que el protagonista era "un esclavo del sistema", trataban de justificar lo injustificable.
Mueller peca de algo común, tratar de vender como lo que no es a un personaje ruin que culpó de sus desgracias a un ente todopoderoso, a pesar de contar con todos los elementos para salir adelante y tomar la vida "por los cachos", como se dice popularmente.
Al final, "El Asesinato de Richard Nixon" es una cinta para pensar en lo que pudo ser y no lo que fue realmente; es un largometraje para ver de manera crítica y llevarlo a la actualidad, en donde hay muchas personas como Sam, echándole la culpa a cualquier persona, nación o sistema, para evitar no hacerse responsable de sus errores.

11.11.06

Rent


Juan Pablo Valero

Ocho reflectores dan paso a canales de luz sobre los integrantes del elenco de "Rent" para abrir este musical con una canción que se inicia con la interrogante ¿cómo se puede medir un año de vida de un hombre o mujer? Esta pieza continúa buscando respuesta a su pregunta con más cuestionamientos que abren en el espectador una serie de pensamientos en búsqueda del acertijo que marca el inicio de esta obra cinematográfica.
Esta cinta se basa en el musical de Jonathan Larson, ganador del premio Pulitzer, sobre la vida de 8 bohemios tratando de sobrevivir en la jungla de concreto de la capital del mundo, tratando de sobrevivir sin asesinar sus ideales en medio de apartamentos sin servicios, por la imposibilidad de pagar la renta.
Los integrantes de esta cofradía son personajes diversos, unidos por su atrevimiento y empuje para concretar todos sus sueños, a pesar de que el escenario donde residen se está cayendo literalmente a pedazos.
Adam Pascal interpreta a Roger, un compositor que se bloqueó creativamente tras la muerte de su novia por el abuso de las drogas; en su debacle ha decidido albergarse en compañía de sus amigos, esperando que algún día esa sombra de muerte que lleva impregnada en sus huesos, decida abandonarlo.
Rosario Dawson es Mimi Márquez, una desnudista adicta a las drogas que se fija en Roger y trata de acorralarlo en su loco vendaval de pasiones; Anthony Rapp es Mark, un cineasta que busca a través de su vieja cámara retratar al mundo con su óptica; él sufre la despedida de su novia Maureen (Indina Menzel), quien lo deja por una abogada de clase alta llamada Joanna (Tracie Thombs).
Otro miembro de este selecto círculo de amistades es Tom Collins (Jesse L. Martin), un profesor de filosofía despedido, quien es víctima de un acto vandálico tan cotidiano en las calles del continente americano, del cual es rescatado por quien sería su media naranja, Angel Shunard (Wilson Jermaine Heredia), un alegre baterista que le encanta vestir en la piel de una mujer.
El antagonista sale del mismo grupo de amistades y se llama Benny (Taye Diggs), quien deja la vida de bohemio y se casa con la hija del dueño de los edificios donde antes vivía; traiciona su causa convirtiéndose en el casero molesto que busca desalojar a sus compañeros artistas para demoler las viejas edificaciones y construir su visión de futuro.
El director de este crossover es Chris Columbus, quien es recordado por ser el líder de las dos primeras entregas de Harry Potter y de "Home Alone"; en esta ocasión decide dejar medianamente atrás sus fallas tradicionales y decide tomar su papel con más valentía de lo habitual, presentando un buen producto con temas polémicos para mentes cerradas, pero que son tan comunes en cada una de las sociedades del mundo.
Con este musical se tocan teman como el Sida, la homosexualidad, la drogadicción, sin pretensiones de juzgar o dar lecciones morales de esas que rayan en lo ridículo; simplemente da una visión de lo que puede estar sucediendo en cualquier parte de nuestra urbe.
La producción es de Robert De Niro y este departamento no defrauda en lo absoluto ya que, dentro de todas las complicaciones de la adaptación de una obra de teatro a la gran pantalla, no se deja amilanar y lo más importante es que no pierde el poder de su mensaje.
"Rent" es una cinta que nos llama a atrevernos a luchar contra todas las adversidades y vencer todas las tiranías con esta cualidad; nos indica la importancia de la amistad y de mantener viva la llama de los ideales porque sin ellos seremos seres grises y áridos, bajo las órdenes de gente aún peor.
Este musical deja claro que el día es hoy, no ningún otro; porque la necesidad de impulsar cualquier cambio parte de este momento y es obligatorio desechar el "para después" y concretar la vida tal cual como la queramos y no como otros la planifiquen por nosotros.
"Rent" es una publicación sobre el celuloide; un panfleto, un cartel en movimiento, un recordatorio, una primera página, una nota sostenida frente a la luminosidad de la pantalla; un reflejo de lo que se puede hacer poniendo fe y pasión en lo que se cree. Sólo basta atreverse a dar ese paso, luego de eso nada será imposible.
La canción inicial de este musical llamada "Seasons of Love" invita a medir la vida por amor, porque cualquier otra categoría es ínfima para medir algo tan sublime como la existencia.

4.11.06

La finestra di fronte


Juan Pablo Valero


Los ojos azules de Giovanna se escondían detrás de las sombras y de la extraña arquitectura que salía de su cigarro; ella, como un animal furtivo esperando su presa, espiaba a un vecino a través de su ventana, sin saber que ella también era vista de una manera diferente.
La película italiana "La finestra di fronte" o cómo se conoció en Venezuela "La Ventana de enfrente" es una película que hace pocas semanas tocó las carteleras nacionales, luego de pasar tres años exhibiéndose por el mundo entero y que trae una temática sencilla pero muy poderosa.
Ferzan Ozpetek se encarga de dirigir esta cinta y su trabajo se destaca por la sencillez de su enfoque para darle el debido protagonismo a la trama y a la actitud de los personajes sobre los cuales recaerán las acciones y las consecuencias de hechos que comenzaron a escribirse desde los tiempos en que los soldados nazis se dirigían a Roma para destruir vidas por un ideal genocida y vergonzoso.
Giovanna Mezzogiorno interpreta a un personaje que lleva su mismo nombre; puede definirse como una mujer conforme con su vida, casada, con dos hijos, un trabajo estable, una pasión dominada por lo práctico y un rol desagradable de ser siempre "la mala del cuento" cuando le toca asumir las responsabilidades de su hogar.
Su esposo Filippo, interpretado por el actor Filippo Nigro, es el otro lado de la moneda, incapaz de superar a su esposa, amante de la tranquilidad y carente de iniciativas, un buen padre, un esposo mediocre pero funcional; en líneas generales, una piedra atada a uno de los tobillos de Giovanna, que la hunde cada vez más en un mar de lontananza y costumbre, oscuro como su conformidad.
En la vitrina de la ventana vecina se encuentra un enigmático personaje llamado Lorenzo (Raoul Bova), quien despierta la atención de Giovanna; ella se conforma con verlo desde la seguridad de la ausencia, lugar desde el que esta bella mujer decide bordear el umbral que divide lo que le pertenece y sus fantasías, con la dedicación extrema de jamás saltar hacia las quimeras.
Filippo, caminando por el centro de Roma, se consigue a un hombre mayor que ha extraviado sus pensamientos y decide llevarlo a casa, aún en contra de los designios de Giovanna, quien no quiere compartir su hogar con un desconocido y ante la falta de valor de su consorte de acudir a la policía para llevar al desamparado, la mujer de la casa decide tomar el control de la situación.
Poco a poco se va relacionando con este misterioso anciano que se identifica como Simone y va desentrañando sus secretos de un amor imposible, que no puso escenificarse en la tierra, debido a los criterios de las demás personas, un gesto de valor, desnudo de todo egoísmo y las acciones bélicas de un conflicto que hundió al mundo en uno de sus peores momentos.
A medida que se interna en los laberintos de Simone se va acercando a Lorenzo, quien destroza los límites de sus ventanas para darle cabida; ella, sin saber, llega a un punto donde debe decidir si seguir con su universo que le ha dado tantos resultados, pero ninguna felicidad; o por si por el contrario toma el camino de la aventura y decide llenar su alma de las emociones que Filippo nunca podrá darle.
"La finestra di fronte" es una cinta que muestra que los seres humanos, en muchas ocasiones, sucumben ante dimensiones repletas de ventanas, en la cual se limita a apoyar sus dedos sobre estas superficies y ver cómo la vida pasa al frente, mientras que los deseos, los sueños y los modelos ideales de futuro se entierran en la conformidad de un "15 y último".
Esta llama al espectador a no traicionarse y a buscar un espacio para defender lo que uno realmente quiere; plantea la dualidad de cumplir con los compromisos sin ahogarse en la conformidad.
Este largometraje es una excelente opción para los espectadores quienes quieran encontrar un mensaje diferente y percibir en la gran o pequeña pantalla algo tan grande como la humanidad y la opción diaria de tomar el camino que uno quiera tomar.