1.5.05

Cuando el sentimiento puede más que una guerra


Juan Pablo Valero

DESDE QUE el mundo es mundo, el amor como sentimiento se ha encargado de moverlo, de llevar a muchos personajes que salen en nuestros libros de historia a hacer proezas e incluso abdicar ante él, perdiendo todas sus glorias humanas. La esperanza por su parte ha llenado a muchos seres humanos de una barrera contra lo imposible y los ha impulsado a lograr lo que nadie se imaginaba.

Amor Eterno es una película que narra lo que puede hacer el amor y la esperanza en medio de una de las guerras más crueles de todos los tiempos (como lo fue la primera guerra mundial) y su devastador efecto sobre el viejo continente.

La historia que no guarda un orden cronológico, comienza con el camino hacia la condena de muerte, de un grupo de 5 soldados, los cuales fueron acusados de amputarse una mano, para poder escapar de los horrores de la devastación y la sangre que reinaba en las trincheras de ese continente de luto, por el odio entre sus propios hijos.

Cada uno de estos personajes a través de una narradora omnisciente va exponiendo con la ayuda de impactantes imágenes la génesis de la definición de su vida y cómo cometieron el "crimen", que lo llevaba hacia su muerte.

Cabe destacar que el espectador tiene que poner toda su atención a cada una de estas personas y de todas aquellas que se cruzan con estos soldados antes de subir a la "tierra de nadie", lugar donde en teoría deberían conseguir la muerte.

Entre los saltos del tiempo, llegamos a conocer a Mathilde (Audrey Tautou), quien se entera que su amado muere en la guerra, ella sencillamente se aferra a sus sentimientos, los cuales le gritan que su amor eterno, no está muerto y por eso decide ir tras su pista, aunque eso signifique desafiar todo lo establecido.

Mathilde recibe la carta de un antiguo miembro de las fuerzas armadas de Francia, que le pide que vaya a un hospital cercano, porque tiene algo que contarle sobre su novio Manech (Gaspard Ulliel). Al llegar al lugar este sombrío personaje le narra lo que a su juicio fueron los últimos momentos de su amado, pero sin querer abrió una puerta a la esperanza y por esta bella y testaruda mujer decide viajar a París a comenzar a descifrar el acertijo que se cernía sobre el supuesto fallecimiento de su alma gemela.

La protagonista de la historia ha sufrido muchas pérdidas en su vida, como fue la de sus padres en un accidente de tránsito; perdió la facultad de caminar bien (una vez que sufriera la enfermedad de polio) por esta razón su fe se vuelve inquebrantable y se aferra a un sueño, para evitar otro dolor más, la partida de un ser que adora más allá de toda razón.

Una vez en la capital de Francia, contrata los servicios de un singular detective para encontrar al cocinero del pelotón y a la amante de uno de los condenados, que según ella tendrían información que la ayudará a conseguir a su prometido.

En el camino las pistas (se va enterando de fragmentos de las vidas de los compañeros de su amado a la tierra donde encontraría la muerte) según la versión oficial de los hechos. Puede ver cómo la amistad de dos grandes amigos fue quebrantada por una mujer (Jodie Foster) y cómo a pocos minutos del desenlace fatal, deciden reconciliarse.

También se entera de una amante, que al saber que su pareja fue asesinado por un miembro de su misma fuerza armada, decide cometer una cruel venganza, para poder hacer justicia y así juntarse con su novio en el cielo o en el infierno, según el punto de vista de quien lo mire.

En el camino por la verdad conocerá personajes tocados por la guerra, quienes con su magia o la ausencia de ella, la van conduciendo hacia un destino, que a pesar de no ser el típico de las películas rosas hollywoodenses, la reivindica y la llena de alegría, de una manera silenciosa y sublime.

La dirección del filme está a cargo de Jean-Pierre Jeunet, a partir de un guión adaptado por Jeunet y Guillaume Laurant, con diálogos del propio Laurant, basados en la novela del escritor Sebastian Japrisot.

Este largometraje tiene una fotografía de lujo, grandes paisajes y una manera tan especial de contar una historia y hacer que el espectador se replantee los hechos contantemente, siempre agregando un elemento nuevo, que poco a poco va conduciendo a la audiencia al final que luego de 134 minutos de proyección, se torna esperado y ansiado por las personas que ven esta cinta.

La parte de actuación fue excelentemente representada por los actores Audrey Tautou, Gaspard Ulliel, Jean-Pierre Becker, Dominique Bettenfeld, Clovis Cornillac, Marion Cotillard, Jean-Pierre Darroussin, Jodie Foster, Julie Depardieu, Jean-Claude Dreyfus, André Dussollier, Ticky Holgado, Tcheky Karyo, Jérìme Kircher, Denis Lavant, Chantal Neuwirth, Dominique Pinon, Jean-Paul Rouve y Michel Vuillermoz.

Entre estos personajes Audrey, quien se hace un papel memorable, como la heroína de esta nueva historia de amor, quien envuelve con su mirada calida y distante a quien la ve, llevando a los cinéfilos al interior de esta enredada historia.

Jean-Pierre Jeunet aporta más de lo mismo de su estilo, pero a su vez presenta una película novedosa que no se parece a nada, algo ambiguo este comentario, pero es la realidad del filme, porque nos presenta cosas muy parecidas a su anterior ópera prima Amelié, pero las lleva a una dimensión diferente.

El fotógrafo Bruno Delbonnel ("Amelie"), hizo un trabajo de fábula, combinando colores y mezclando verdes, ocres, amarillos en los escenarios donde Mathilde deambula y por el contrario crea una estética opaca para las escenas de guerra, que dan la impresión de que se trata de una pesadilla, de un mal recuerdo.

Amor Eterno es una película que nos obliga a creer, que nos intenta explicar la fuerza del amor y la esperanza en tiempos donde reina la muerte y la desolación, que nos enseña que entre las más crueles de la guerras y el más puro de los sentimientos, siempre prevalece este último, porque está revestido de eternidad.

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