5.8.07

Transformers


Hay tres cosas ciertas en esta película, la primera es que los efectos especiales fueron llevados a niveles nunca imaginados y los mismos plantean nuevas interrogantes sobre lo que será el futuro de este departamento en la historia del cine que aún no se escribe; la segunda es que se desperdició mucho tiempo en las hormonas del personaje central y no en la historia de estos magistrales robots; y la tercera, que la canción de cierre "What iÏve gone" de Likin Park, era la idónea para cerrar el telón, siendo más poderosa que la banda sonora en sí.
La historia es simple en extremo, luego de que el planeta de los Transformers sucumbe en su guerra, van detrás de un místico cubo que podría revivir su hogar en un planeta como la tierra y a principios de siglo un hombre descubre en el frío del círculo polar al primer espécimen de esta enorme civilización.
El trabajo de este científico y explorador de apellido Witwicky, es ridiculizado en el presente por su nieto, quien busca vender valiosas partes de su investigación, para comprarse un carro y con ello tomar la autopista de la libertad que un poderoso automóvil podría darle, aunque sin saber estaría regresando al pasado y se estaría mirando frente a frente con la labor de su abuelo y con quienes desean conseguir la información tan ansiada y llegar a la chispa de la vida.
La primera hora de la película parece un comercial gigante donde todo es parte de algo, páginas web dedicadas a la venta de varios productos, concesionarias de vehículos, grandes tiendas, celulares y bolsos, siendo en muchos casos descaradas estrategias de comercialización que dan cifras que son extras a lo que se conquistan en la taquilla.
Apartando el hecho de la relación entre el calenturiento adolescente y la hermosa muchacha que raya en lo inconquistable, en la puesta en escena de situaciones repleta de clichés y de la historia de la protagonista inalcanzable que al final resultó una simple mortal llena de problemas que la hacen pretendible y a pesar de esto la idea sea tan increíble como la presencia de estos enormes androides.
Los protagonistas Shia LaBeouf (Sam Witwicky) y Megan Fox (Mikaela Banes) son básicos en su actuación y aunque le dan el toque cómico a la trama, no están a la altura de la situaciones en que están envueltos y sus escenificaciones de los personajes se quedan cortas; por esa línea también se fueron el resto de los personajes, menos el actor Jon Voight (John Keller), quien se tomó en serio su papel de Secretario de la Defensa de los Estados Unidos y quien fue el héroe, dejando muy mal parada a la figura del presidente de esa nación, que sólo se limitó a pedir postres en el Air Force One (seguro esto puede ser del agrado de otro cineasta como Michael Moore).
A pesar de todo esto, el filme "Transformers" no es malo y cumple una gran labor a la hora de entretener; dándole al espectador momentos de risa y relajación, antes de someterlo a secuencias de acción sencillamente brutales con más de 30 minutos de duración y luego de eso, ni un segundo de reflexión; algo propicio para devorar cotufas y maravillarse al filo de la butaca de los innovadores efectos especiales y las acostumbradas tomas de Michael Bay.
Desde el momento en que se supo que Steven Spielberg iba a tomar parte de este proyecto, se supo que el despliegue visual iba a ser el verdadero protagonista y cuando se supo que uno de los guionistas iba a ser el mismo que escribió "La Isla" y "Misión Imposible 3", los fanáticos al seriado animado comenzaron a sospechar que el basamento de la película sería ligero y desperdiciaría las sólidas historias de estos personajes.
La secuencia final merece todos los halagos posibles, combinando toda la adrenalina con tomas que buscaban poner al espectador en medio de la batalla de las bestias mecánicas; sin duda es la mejor secuencia de acción que se haya hecho en los últimos años y por lo mismo dejará boquiabiertos a más de uno y harán ver la pelea de la cinta Matrix Reload de Neo contra de los Smiths, como un juego de niños.
En líneas generales "Transformers" es una cinta para ver desde dos puntos de vista, el primero es el puro entretenimiento de 142 minutos de largometraje, especialmente pensado para las nuevas generaciones y no para la que vio el seriado cuando eran niños; y el segundo punto es al borde de la expectativa de lo que se depara en el futuro y como los efectos especiales están llevando al cine a nuevas dimensiones, a un paso vertiginoso, conquistando fantasías y poniéndolas a la orden de la pupila delatora de quien quieran disfrutar un rato agradable ante una enorme pantalla.

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