18.9.07

Edgar Ramírez y el ultimátum Bourne


Juan Pablo Valero

Llega a las gran pantalla la supuesta última entrega de la saga de Bourne, llamada "The Bourne Ultimatum" y en esta ocasión esta película trae un sabor criollo al contar con el actor venezolano Edgar Ramírez en el papel de Paz, la némesis del protagonista.
Cuando se estrenó la primera parte de esta película en el año 2002, pasó discretamente por la taquilla americana y semanas después, cuando la cinta fue al mercado del alquiler, se convirtió en la más rentada del año e incrementó las ganancias notablemente, cuando todo el mundo pensó que iba a salir por debajo de la mesa.
Con este éxito, la secuela no se hizo esperar y en el año 2004 se estrenó "The Bourne Supremacy", que se convirtió de inmediato en un éxito de taquilla y por eso se comenzó a trabajar rápidamente en lo que sería el cierre de esta saga.
En la segunda parte Jason Bourne (Matt Damon) había acabado prácticamente con sus enemigos y por eso era necesario renovar este departamento antagonista, por lo que se consiguió un par de actores para que llenaran este espacio muy bien.
El nominado al premio de la academia, David Strathairn, es el encargado de mover los hilos de la CIA para detener al protagonista y, sin duda, este actor se luce en su rol de malvado de escritorio.

VENEZUELA PRESENTE
Por su parte, el actor venezolano Edgar Ramírez es el encargado de hacer el trabajo sucio y es quien tiene que enfrentarse frente a frente con Bourne, siguiendo órdenes directas de gente que nunca ha visto.
Edgar Ramírez interpreta a Paz, un asesino a sueldo que es igual a Bourne ya que es parte del experimento conductual que creó esta legión de agentes desalmados, los cuales se verán en peligro con el nuevo estatus del pionero de este programa, quien corre por su vida y por develar el misterio que se cierne sobre él.
No es la primera vez que el protagonista de "Punto y Raya" se luce en una producción americana; de hecho, anteriormente había protagonizado el largometraje "Dominó" al lado de Lucy Liu, Keira Knightley, Mickey Rourke, Jacqueline Bisset, Christopher Walken, Mena Suvari, bajo las órdenes del director Tony Scott, el mismo realizador de títulos como "Top Gun", "Man of Fire", "Crimson Tide" y "Deja Vu" entre otros.
En esta cinta él entra en la historia del celuloide americano al decir una gran cantidad de groserías en español y, aunque no hay conteo sobre el particular, es de suponer que debe figurar entre los papeles más oprobiantes en la lengua de Castilla, en alguna película "Made in Hollywood".
Pero en esta ocasión, Ramírez demuestra por qué es uno de los mejores actores del país y se viste en la piel del personaje, dándole una gran credibilidad y protagonizando una de las mejores secuencias de acción a bordo de vehículos del año.
Pero su paso por la Meca del cine no se detiene y ya se tiene programado el estreno del filme "Vantage Point" en el 2008, el cual se centra en el intento de asesinato de un presidente americano en España. En esta ocasión compartirá con actores de la talla de Dennis Quaid, Forest Whitaker, Sigourney Weaver y William Hurt.

Greengrass repite como director
Por su parte, Paul Greengrass repite como director y hace un gran trabajo al mostrar esa complicada historia y al hacer los respectivos enlaces con los filmes que le anteceden para no confundir al espectador, aunque es recomendable para quienes quieran ver esta película que repasen las otras dos y así van preparados para este cierre de la saga.
En líneas generales, la tercera parte de las aventuras de Jason Bourne es una gran película de acción y espionaje, con secuencias repletas de adrenalina y casi todas las respuestas para los seguidores de esta serie de largometrajes.
En esta cinta se cierra un ciclo y literalmente crea una forma narrativa circular, porque el fin de la misma se empalma con el inicio de la primera presentación en el 2002, al menos visualmente.
A pesar de ser vendida como el fin de estas películas, los guionistas y el director aún dejan algunos cabos sueltos y con ellos se crea una excusa perfecta para proseguir con este personaje, aunque ya no podrían justificar un nombre parecido a las anteriores entregas, al menos que hagan una precuela.
Esta trilogía es extraña, porque va de menos a más, y a medida que van saliendo entregas, se van mejorando todos los apartados de la misma.
En esta ocasión, esta película es la más redonda de todas; salva casi todos los defectos de las anteriores entregas y por eso es una buena alternativa para ver en las salas de cine.
El montaje es el departamento que ha presentado una mayor evaluación, haciendo esta vez un trabajo de tal precisión que parece cortado con bisturí y con planos cortos y tomas de cámara en mano se logra meter al espectador en la acción.
Bourne ha cambiado, sin querer, este tipo de películas porque, sin contar con un auto equipado con todos los aditamentos ni tener a una mujer de sueños, ha afectado hasta el propio Bond, quien en su última entrega "Casino Royale" se muestra menos glamoroso y más humano, no siendo casualidad que esta entrega del mítico espía inglés haya sido la más taquillera de todas las que llevan el número 007.
Los amantes de la acción encontrará buenas secuencias de persecuciones, disparos, excelentes peleas y una alta dosis de conspiraciones encorbatadas. En resumen, una cinta para sentarse a disfrutar en el cine.

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