11.9.05

Caracas Amor A Muerte

Juan Pablo Valero/ IMDB/ El Nacional
De El Valle pasó a llamarse Caracas, Amor A Muerte, por puras cosas de comercialización. Sin embargo, la pasión que Gustavo Balza (Caracas, 1965) ha puesto en su primer largometraje sigue intacta. También la preocupación que le causan problemáticas como la del embarazo precoz y el aborto, casi inseparables en una sociedad que todavía no ha descubierto la mejor manera de ayudar a las jóvenes que esperan un bebé.
Ese es el caso de Aixa (Eliana López), una adolescente del 23 de Enero o de cualquier barrio latinoamericano que no sabe si tener o no al hijo que ha concebido con Ramón (Luke Grande), un joven delincuente que, a sabiendas de que vive al borde del precipicio, ve en el niño una posibilidad de trascender.
Alrededor de Aixa y Ramón se encuentra un grupo de adultos sin respuestas concretas para ellos: Carmen (María Antonieta Ardila), la abuela de la muchacha, no desea que se repita la historia de las mujeres de su casa; Sergio (Luis Fernández) es el gineco-obstetra dispuesto a practicar el aborto, y Carmelo (Iván Tamayo), es el sacerdote y viejo amigo de Sergio, apegado, como es de esperarse, a los dictámenes de su fe religiosa.
Nadie parece interesado en escuchar la opinión de Aixa, quien no tiene más salida que refugiarse en un ascensor fuera de servicio a fumar y a atiborrarse de preguntas.
A primera vista, Caracas, Amor A Muerte luce como una película sobre el aborto y sus implicaciones íntimas y sociales en una sociedad subdesarrollada. Pero cuando uno la piensa y la revisa, descubre que lo más importante reside en el entramado humano que rige las aspiraciones, frustraciones y conductas de un puñado de seres colocados al borde del abismo.
El hecho de que una adolescente quede embarazada y todo su entorno familiar, afectivo y religioso divida sus opiniones sobre si tiene el niño o no, es apenas el punto de partida dramático de una trama que confronta la vida y la muerte en un sentido más amplio a través de las distintas formas del amor y el desamor, matizadas por la incomunicación y la intolerancia.
Tanto como el aborto de una chica, importan las circunstancias, el entorno y las emociones que rodean esa posibilidad. Lo que se halla en el fondo de esta excelente película venezolana es un ansioso intento de comprender a esos seres humanos en situaciones al límite. Son personajes que rodean la tragedia, cavilan sus angustias o tienen sus horas contadas. Cada cual posee una misión en torno de un hecho humano trascendental.
En esa mirada integradora y en una admirable capacidad para organizar los factores expresivos del cine se encuentra el inquieto talento de Gustavo Balza, un director venezolano formado en la Escuela de San Antonio de los Baños, en Cuba, que debuta en el largometraje después de una notable carrera como cortometrajista. A juzgar por esta película, promete desarrollar una carrera muy interesante.
El ambiente es el 23 de Enero de Caracas pero puede ser cualquier barrio latinoamericano. El personaje central es Aixa, una quinceañera con un hijo en su vientre. Solitaria, casi muda, aislada del mundo que la acosa. Alrededor suyo se encuentra una galería de personajes fundamentales. Su novio Ramón, psicópata malandro que quiere el niño a toda costa y "quiebra" a quien se le oponga
También destaca el personaje de Carmen, joven abuela de Aixa, partidaria del aborto para no repetir su propia historia y la de sus hijas. Sergio, desencantado médico del hospital público que practica abortos para impedir que vengan al mundo niños sin futuro.
Carmelo, cura preocupado por la agresividad en su parroquia y contrario a interrumpir la gestación. Todos tiene una opinión sobre Aixa. Todos la presionan. La única que no opina es ella. No busca decisiones. Sólo quiere estar con Ramón. Ser feliz. Sin embargo, no puede obviar la violencia en sus muchas manifestaciones y la muerte como parte de la cotidianidad.
La visión que despliega Caracas, amor a muerte es totalizadora tanto en el plano social como en el personal. No pretende explicar las razones de la pobreza, la agresión y el desencanto sino comprender la intimidad de esos seres humanos.
No se alimenta de estereotipos ni posiciones ideológicas. Tampoco se define como la típica película sobre los barrios y la miseria. Todo lo contrario. Prefiere que sus personajes se desarrollen desde adentro, con fuerza y honestidad. Establece una metáfora sobre la luz que se apaga para referirse a un bebé, a una muchacha, a un malandro, a una vida.
Sorprende la eficaz coherencia expresiva de la obra. El guión de Armando Coll y Balza es contundente, trabajado al detalle, atento a la evolución de los personajes y el desarrollo dramático. No tiene cabos sueltos. Su final es sorprendente. El trabajo de fotografía de Alejandro Wiedemann es notable por las atmósferas que crea y por el sugerente uso de la luz.
La música de Alonso Toro contribuye de manera importante a crear un clima dramático. El montaje de Alberto Gómez Díaz articula la narración con brío y precisión. Todo el trabajo de producción es destacable. Posee calidad internacional. Demuestra que se pueden hacer grandes obras con poco dinero pero con mucho rigor.
Pero sobre todo descuella el trabajo actoral de Luis Fernández, Luke Grande, Iván Tamayo, María Antonieta Ardila y Eliana López. Conforman un elenco parejo, eficiente y de gran fuerza expresiva. Se aprecia que cada intérprete se ha sumergido en la intimidad de su personaje. En suma, Caracas, Amor A Muerte es una de las mejores películas venezolanas.
Una de las cosas importantes de este film, es como el director se desprende lo establecido como ley a la hora de construir un personaje. En toda la historia del cine nacional a la hora de representar un delincuente, nos encontrábamos con un adolescente de color oscuro y de léxico atropellado entre modismos propios de la escalera a la cual pertenezca dicho personaje.
Se dejaron atrás las ideas que grabar en un barrio era igual de hablar de violencia, tiros y grandes cantidades de groserías. Porque aquí se toca otro tipo de temática dejando bien en claro que para plantear un buen tema no hace falta malas palabras, violencia injustificada y sexo en extremo.
Por lo mismo se marca el primer paso de lo que será la evolución final de nuestro cine, un poco más interno y global, que podrá verse en todo el mundo como si fuese parte de él.
Quien dude de la calidad de esta película, puede consultar el website www.imdb.com, que es una de las bases de datos más impresionantes del cine en la red, en la misma este filme tiene una puntuación de 7.3, nota que solo obtienen películas de gran factura, porque más del 80% de los largometrajes están por debajo de los 5 puntos. http://www.imdb.com/title/tt0247796

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