25.4.08

Noticias atrincheradas


Un disparo injusto en medio de un panorama de barbarie, un cadáver en forma de dos, bastó para que el periodista Simon Hunt, se aferrara de su micrófono y justo en el momento en que estaba haciendo un pase en vivo, secó su garganta de paradigmas noticiosos y la llenó de justicia, de un verbo panfletario para denunciar la situación desde un punto de vista humano, desde su propia visión. Sólo unos pocos segundos que le costó la carrera y lo marcó como un mal ejemplo para las venideras generaciones de periodistas que estaban en las aulas de clases, algo tan inconcebible como la guerra donde sus pies estaban parados.

“Únicamente las partes más ridículas de esta historia son verdad”, una frase exquisitamente lapidaria, que sirve de réquiem a la fantasía y le da paso a la muestra cinematográfica de un caso de la vida real donde un grupo de profesionales de la prensa, arrojaron sus códigos de imparcialidad y se metieron en la acción de un mundo vil para capturar al rey de los oscuros y darle una muestra de justicia poética, de esa que están impresas en los puños de los seres heridos por la devastación.

Como La Sombra del Cazador se le conocerá a este título, que pronto estará en las carteleras nacionales, un filme que tiene una forma especial de hacer denuncia y pone en evidencia la importancia de la labor de un representante de un medio de comunicación y la necesidad de nunca desconectarse de ese lado humano a la hora de reportar hechos tan violentos como los vividos en la antigua nación de Yugoslavia, cuando la muerte caminaba por las calles, con el libre albedrío que le daba la falta de acción de los que debían hacer algo por detener la locura caótica.

Con la puesta en escena de esta película dirigida por Richard Shepard, se demuestra que no todo es Irak a la hora de hablar de largometrajes de guerra, y de igual forma, no todo es igual a la hora de plantear una denuncia de hechos atroces, porque aquí los militares y personal del gobierno que estuvieron envueltos en este escándalo, son todos eunucos, mientras que la voz de los hechos, evolucionó a las manos y con ellas dio caza a uno de los criminales de guerra más buscados en el planeta.

Este filme narra las aventuras de Simon Hunt (Richard Gere) y su camarógrafo Duck (Terrence Howard), quienes a lo largos de los años habían sido una terna poderosa a la hora de cubrir eventos de guerra, así, entre disparos, gritos y explosiones, cada quien hacía su trabajo y se habían ganado un espacio de lujo en lo que al mundo de información se refiere.

Luego del hecho en que Hunt mandará al diablo sus creencias profesionales, y desparecer entre la miseria del criterio de ajenos, pasan 5 años. Duck lo retiran de su honrosa profesional y se convierte en un hombre que no ensuciará sus zapatos con lodo y sangre, para vivir el paraíso de las pautas fáciles, con gran remuneración económica.

Regresa a Kosovo para cubrir el aniversario del final de esa guerra y ahí en medio de las lápidas de ese conflicto aparece el propio Simon Hunt a pedirle un favor gigante que cambiaría la vida de todos.

Duck estaba acompañado por el pichón de periodista llamado Benjamín (Jesse Eisenberg), quien estaba asignado con él por la influencia de su padre quien era uno de los altos directivos de la televisora donde trabajaba anteriormente Simon y de la cual Duck era ya una leyenda.

Simon revela que sabe donde está “El Zorro” un personaje que era buscado en todo el mundo por crímenes de guerra, eso bastó, para encender la llama aventurera de Duck y de su novel compañero, quienes se lanzan en la búsqueda de este mortal personaje que se escondía en el propio lugar de los hechos, protegido por una fracción de la población, capaz de matar a cambio de proteger a quien consideraban su lider.

En medio de esta situación se viven una serie de situaciones que rayan en lo absurdo, pero a pesar de eso, casi ninguna de ellas, son mentira y como hecho curioso, los verdaderos protagonistas de la historia salen en la película de una manera bastante particular.

Esta película es valiente y no le importa arrastrar a las instituciones internacionales, a algunos gobiernos del mundo y a todo el personal de seguridad de esa nación, los cuales se hicieron de la vista gorda, para mantener a salvo sus intereses.

Aunque ha pasado por debajo de la mesa, es una cinta que no se debe dejar de ver y si usted tiene la oportunidad de verla, haga lo propio y acepte que en el mundo del cine no todo es comics y efectos especiales, sino también un abanico de realidades.

Este largometraje llama a la verdad y a la justicia, dejando claro, que muchas veces no basta decirlas, sino también defenderla con acciones.

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